viernes, julio 14, 2006

Inauguración
































La única manera de tolerar una inauguración es cámara en mano. La cámara funge como un filtro, proporcionando una sana distancia con el circo social, cuyos códigos, por lo general, escapan a mi entendimiento. Para decirlo exageradamente, los mozos que sirven los vinitos y bocaditos son, en esas ocasiones, los únicos seres con los que llego a relacionarme de alguna manera. Pero con una cámara mediante, el evento obtiene un matiz novedoso; los personajes que, en otra circunstancia, podrían resultarme insoportables, tediosos, vacuos, se vuelven de pronto interesantes y hasta divertidos, en todo caso, dignos de atención; es más, c u a l q u i e r cosa se vuelve digna de atención. En suma, la cámara es mi salvación.

4 comentarios:

Cecilia Themme dijo...

Flaca me encanta tu blog... pero hay que incluir los respectivos coments en sus adecuados y específicos espacios...es provocador y auténtico... como tú...de ahí su originalidad...las distancias permiten ver mejor las cosas...no es que sea mejor ni peor...la realidad esta ahí para recrearse...y claro cagarse de risa.
¿Mi identidad será otros? o anónimo? Probaré.
Cecilia Themme

voyager dijo...

La pregunta que me viene a la mente es: Porque tienes que ir a un lugar donde no quieres estar?

Anónimo dijo...

porque ahí precisamente esta la gracia o ke?

Cecilia T.

claudia lüthi dijo...

Ah, si pudiéramos siempre estar donde queremos. La vida es bastante más complicada -un constante balanceo entre lo que queremos y no queremos. Pero, ¿quién es este yo que quiere o no quiere estar aquí o allá? Cuanto más se investigue esta pregunta, tanto más desvanece, y lo que llamamos "yo" revela ser el núcleo vacío de una ficción.