jueves, setiembre 14, 2006

El ave fenix en La Punta





























































Por fin de nuevo en condicones de editar y postear a mis anchas (al menos es lo que creo). Se me pasó la viada del desierto iqueño y vuelvo a las andadas por la ciudad que a tantos les antoja llamar la horrenda y se las pasan de mal humor. Para ir a La Punta hay que atravesar toda la ciudad. Un corte transversal por los intestinos de la urbe. La Punta es como un apéndice absurdo, donde se empecina a sobrevivir el culto al pasado de balneario ficho y lo más moderno es la cárcel de alta seguridad. Hace unos diez años la municipalidad construyó un monstruoso muelle de concreto encima del antiguo que era de enormes bloques de piedra, ennegrecidas por la humedad y las algas, con escondijos para cangrejos y moluscos. Desde los restaurantes al pie de aquel muelle se podía uno sentar directamente frente a la reventazón y a la isla San Lorenzo. Hoy quedaron a la sombra de un muro de concreto. (No le recomiendo a nadie que vaya a alguno de esos restaurantuchos. Un cebiche cuesta más que en La Rosa Náutica y no tienen nada de particular.) Lo decadente, desde luego, no tiene pierde en la fotografía. Qué fotogénica es La Punta.

3 comentarios:

Jorge Grajales dijo...

HOLA, CLARO QUE ME ACUERDO MUJER! QUE TAL EL VIAJE? TE MANDO UN SALUDO DESDE CHIAPAS, ESPERO QUE REGRESES POR MI TIERRA ALGUN DIA NO LEJANO, Y COMO YA TE HABRAS DADO CUENTA ME CORRIERON DE BLOGPERU, PERO NO IMPORTA YO TE SEGUIRE BUSCANDO, QUE ESTES BIEN.

Voyager dijo...

La Punta...me trae recuerdos, algunos buenos algunos no tanto. Nunca vivi alli pero paso agradables momentos.
Gracias por tus fotos
Voyages

Anónimo dijo...

Esas casas, edificios destartalados, en planos oblicuos, con el fondo del cielo inconfundible gris de Lima, perdón, que estamos en la Punta....Casonas abondonadas a su suerte de otros y mejores tiempos...tienen un aire a dejadez y nostalgia...